No importaba a que lugar íbamos:tu estabas a mi lado, acurrucada en el asiento. Te incorporaste para mirar por la ventanilla y de repente gritaste -¡para aquí!. Nos hicimos una foto automática con la cámara apoyada en el techo del coche. -¿No te parece un lugar maravilloso?- dijo entonces. Nunca lo será tanto. Pero Capri y todo lo demás hace tiempo que acabó.
lunes 29 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada