jueves, 14 de febrero de 2013

Perdido entre dudas, extravié el camino a tu piel. Una y otra vez.

Cuando dices amigo

Dos cosas que me alejan de ti La distancia y la polisemia.

jueves, 10 de enero de 2013

Noche Vieja, (post narrado)

  La diferencia entre un ángel y un fantasma se reduce a la hora en la que alguien aprecia tu presencia y al lugar donde te creen encontrar. En mi caso me suelen hallar, últimamente, en lugares insospechados como por ejemplo reflejado en esquinas de baldosas de terrazo recién pulidas, y boca abajo, y a escala 1:100, que ya hay que tener buena vista para localizarme. Dicen que me asomo desde el quicio de una puerta, pero en realidad sólo es una mancha y un efecto de la luz...yo no me suelo complicar tanto la...¿vida?, (es una broma)

   Las veces que me toca el turno de día, debido a que tengo que suplir a alguien, son jornadas más agradecidas ya que paso más desapercibido porque me confunden con alguna visita o un familiar. Me gusta especialmente quedarme sentado a los pies de la cama. Entonces aquel que me ve piensa que soy un ángel que guarda una de las cuatro esquinas de su cama, como en la oración que aprendieron de niños. Cuando te mueres siempre añoras ser un niño, por eso siempre ven niños que les tienden la mano. Pero como yo me morí siendo un niño vi otra cosa que me gustaba, me parece recordar; ahora todo está borroso y casi no tengo recuerdos.

   Pero cuando me toca la jornada de noche lo que más me gusta es jugar con la electricidad, porque antes de reencarnarme aún no se había inventado - o descubierto, no sé cuál es la diferencia - y entonces me dedico a conectar los televisores, a subir su volumen y a llamar a los timbres de las habitaciones vacías. Entonces dicen ellos, los otros, que soy un fantasma.


lunes, 31 de diciembre de 2012

Oh, "Year", nena. Happy "yeah". Unos consejos para esta Noche Vieja.

 “Veamos a ver”, como dicen en mi barrio: basta ya.
  Basta ya de tantas expectativas cada vez que atravesamos esta barrera sintética del tiempo: la Noche Vieja.
  Hay que empezar por asumir que todo aquello que no hemos logrado en trescientos sesenta y cuatro días vayamos a conseguirlo antes de que expire el dos mil doce.
Todo mentira. Para empezar no se le olvide que el Tiempo es un invento del ser humano para justificar cosas como los dolores en las articulaciones, (o coyunturas como dicen en mi barrio), las arrugas en la cara y las hemorroides: - Yo todo esto no lo tenía antes, ¿qué ha pasado? Pues el tiempo. Punto pelota. Una forma como otra de ordenar la angustia vital. A mí me vale, y además hay pelucos muy chulos.
  Lo único cierto de la Noche Vieja es que los recibos del agua, luz y gas, la gasolina, los peajes, el transporte, los sellos, ¿he dicho ya la gasolina?, son más baratos que mañana. Así es. Seculum seculorum.
  Sin embargo, o “However”, como dicen en mi barrio, existe una gran expectativa no ajustada típica de este evento; pero olvídese de follar si no ha follado en todo el año, (estoy seguro que no es su caso). Difícilmente pasará esta noche.
  Sólo le pido una cosa: dignidad. Le aprecio como se puede apreciar a un perfecto desconocido y, además, no me gustaría que sufriese un accidente o muriese aplastado por la presión que ejerce en la atmósfera la alta concentración de feromonas y testosterona del ambiente en los locales de copas. La sanidad pública ya no se puede permitir este gasto. Evite estos lugares.
  No obstante, si insiste en ir por estos mundos de Dios dando tumbos hasta bien entrada la mañana y apurar todas sus opciones, tenga en cuenta el efecto llamado “Poso de Café”, que es, como usted sabrá, aquella substancia negruzca, amarga y reseca que queda pegada en el fondo de la taza una vez degustado un suculento y estimulante sorbo de café. Y ahora observe la analogía que acabo de hacer entre el poso del café y lo peor de lo peor de la fauna humana que resta en las fiestas pasadas las seis de la mañana. Avisado queda.
  Usted puede ser presa fácil de depredadores pusilánimes de calzoncillos amarillentos y acartonados, (¡sorpresa!), si es una mujer; o carnaza para las tramas de delincuentes que regentan “night clubs” tipo Club Paradise de la Jonquera si es usted un hombre, querido y desconocido amigo machote. No lo haga. La Jonquera queda lejos de su hogar. Pero si a pesar de todo usted y sus amigotes insisten al grito de “¡no hay güevos!, recuerde al entrar en el vehículo: “Papá, no corras”. Y si corre…llet al melic!!

martes, 25 de diciembre de 2012

PESADILLA ANTES DE NAVIDAD


PESADILLA ANTES DE NAVIDAD

 “Antes de que preguntéis por ella os diré que no vendrá, ya no vendrá nunca más”, y nadie preguntó nada el resto de la noche.

 Apenas un par de horas antes habíamos estado echándonos reproches y repartiendo fotos: yo me quedé con los negativos y ella con todo lo positivo. Intercambio de recuerdos y de miserable mediocridad. Abajo en la calle, en el maletero del coche, una botella de cava y dos copas de cristal custodiadas por un bonito estuche de madera y terciopelo esperaban pacientes. Íbamos a brindar por el perdón, la redención y el amor eterno. Luego romperíamos las copas para sellar la promesa, como seguramente vi que sucedía en alguna perniciosa película romántica, (Hollywood nos hizo tanto daño). Las copas llevan décadas adornando una vitrina en casa de mis padres.

 Tampoco hicimos el amor aquella noche en el asiento trasero mientras en el radiocasete del coche sonaba “Stop” de Sam Brown.

 Al encuentro de amigos de aquella noche llegué solo y antes de tiempo. Por el camino el volante del coche supo encajar mi frustración. Era un buen volante de cuero, y como los guantes de un boxeador, resistente a los golpes. Sam Brown saltó por la ventanilla y se desmontó al chocar contra el asfalto y quedó allí, desordenada y hecha una maraña de cinta magnética; un coche que venía detrás acabó con su agonía…” All that I have is all that you give me.”

 Durante la cena todos los amigos brindemos con cava y copas baratas de vidrio: ¡Feliz Navidad!

“Vamos a bailar este baile sensual”


“Vamos a bailar este baile sensual”

Movimiento de sinuosas caderas, algo felino en su esencia al andar, como una pantera.

  Estoy en lo alto de la escalera en el centro comercial y casi me precipito al vacío atraído por el hechizo de su escote. Quisiera hacerle el amor ahora mismo, - es un pensamiento fugaz: rodar por la cama, por el suelo, por las paredes y por el techo; el mundo dando vueltas. Te diré ahora: te he visto otras veces, en otro tiempo, en otra época y estabas encima de mí. Tu cabello largo y ligeramente rizado se enredaba en mi pecho. Un breve gemido y senos turgentes chocando contra mi boca. No sois la misma persona pero sois la misma cosa: sexo magnético. No tardaré en ir a tomar un café con leche, corto, sin espuma y muy, muy caliente. Te quiero ver de cerca.